viernes, 18 de febrero de 2011

Máscaras

Máscaras, asientos, una orquesta y un telón de fondo que no termina de caer.
Todos los actores preparados, todos los espectadores esperando, y desesperando en la espera. Todas las luces apuntando el centro del escenario, y en un fugaz movimiento yo dispuesto a darlo todo, a interpretar este papel póstumo de mi obra final....Ahora bien, mi papel está muerto. Ya no tengo razones para interpretarlo, pero aún así lo hago, simplemente porque es lo que todos esperan de mí:
-¡Ay mísero de mí! [...]
Cada vez el papel se diseca y fenece más deprisa....Tengo que representar a un chico mediocremente intelectual con grandes aspiraciones para el futuro y una vida acomodadamente feliz, no es difícil, pero me gustaría más ser el personaje trágico de triste final.
-[...] ¡y ay infelice! Apurar, cielos, pretendo [...]
Máxima tensión dramática, el pathos se respira en el aire, y todos fijan sus expectantes miradas en mí... Todos están tan absortos en mi personaje que se han olvidado de quién soy en realidad... ahora sólo miran la vulgar máscara de un ser insensible, porque no exite....
-[...] ya que me tratáis así, qué delito cometí contra vosotros naciendo [...]
Voy pensando mi siguiente frase. Seré torpe, pero los pocos vestigios que quedan de mí potencia racional me hacen repasar mi próxima declamación mentalmente un segundo antes de que el torrente virulento remate la que empecé a recitar "aunque si nací, ya entiendo qué delito he cometido."
-[...] Bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor; pues el delito mayor del hombre es haber nacido.
Todos aplauden. ¡Me aplauden a mí! ¡Por ser hipócrita! Salgo de la escena, sudor en las manos y la frente perlada de estupor y vergüenza....¿quién soy?
Suena una vieja cancioncilla "la vida es una sucesión de máscaras en la que no terminamos de encontrar la nuestra, la vida es, la vida es, la vida es la sucesión de máscaras en la que morimos sin encontrar la nuestra"

martes, 15 de febrero de 2011

El tiempo

Desafié al tiempo
en una carrera contrarreloj,
el intentaría perseguirme,
yo escaparía en derredor.

Pero cuando diese una vuelta completa
y el círculo se volviese a cerrar,
él me estaría esperando,
paciente, sereno, y yo exhausto
me entregaría sin mediar.