sábado, 20 de marzo de 2010

Mi sino

A veces cuando el destino baraja nuestras cartas no todas son negras y blancas, existen de otros colores, azueles, rojas, amarillas, verdes... Entonces nos encontramos ante la duda de que podemos elegir entre algo más que dos extremos, nos encontramos ante una decisión que no es bivalente...nos encontramos ante la indecisión.
Con el amor sin embargo ocurre justo lo contrario, todo es o blanco o negro, o te amo o ya no nos queremos, no hay términos medios ni opciones que se inclinen hacia un lado u otro más...
Puede que sea este mi sino, o mi maldición, pretender escoger entre blanco y negro cuando hay mucho más sobre lo que hablar o querer escoger una opción intermedia cuando tan sólo hay dos posibles alternativas.

Anduve largo tiempo buscando una señal que me mostrase en que dirección caminar para que todo se me mostrase bien, no obstante en algun punto de mi camino elegí caminar hacia el desconcierto y por una vía donde también me aguardaba el mal...yo estaba solo y casi sin amigos, hasta que desgraciadamente "él" apareció, sobre un caballo blanco a cuyos pies crecían flores rojas y amarillas...resultaba inevitable, resultaba tan tentador, que en pocos segundos caí sobre sus pies rendido ante aquel inefable sentimiento de amor...claro...yo no sabía por entonces que las rosas siempre tienen espinas...LO seguí hasta el borde de la desesperanza, súplique a todos los dioses por que fuese correspondido su amor, me arrojé a la desidia y yo esperando me encontré con que ya sólo había dos cosas que pudiese hacer yo... creo que fue el momento en el que por primera vez me dedique a elegir en una decision bivalente con precisión, pues no había más opciones que yo me quisiera plantear...
Las dos opciones eran simples, o dar marcha atrás...o tirarme aquel vacío de desconcierto que traía su amor...lo quería, si, ¿pero a qué precio pagaría por él?